“Soy actriz aunque me cueste decirlo, buscadora de la verdad aunque me enamoran ciertas mentiras, apasionada de la danza y el movimiento aunque a veces me olvido; y es este «aunque» el que me recuerda que nada es como es, que todo es como lo vemos, y a partir de esta premisa investigar en la interpretación para repensar la vida”.
Ianire Madariaga comenzó su formación profesional de arte dramático en el año 2001 en la Escuela de Teatro de Getxo y ha continuado formándose desde entonces. En el ámbito de la interpretación, el aprendizaje del proceso creativo orgánico con John Strasberg, tanto en Madrid como en Nueva York, definió el camino que seguiría como actriz: la búsqueda de una interpretación real y orgánica. Cabe destacar también su formación con Will Keen sobre Shakespeare, la creación de personaje con Lierni Fresnedo, el trabajo de voz con Juan Carlos Garaizabal, y la interpretación ante la cámara con profesionales como Eduardo Milewicz, Andrés Cuenca o Rebeca Ledesma.
En cuanto a la danza, su trayectoria se extiende desde los 4 años hasta la actualidad. Más que por la profesionalidad académica, su formación destaca por la persistencia y la variedad: desde el ballet clásico hasta la danza libre, pasando por el butoh, el contact y diferentes métodos de contemporáneo. Gracias al magisterio de figuras como Ion Beitia, Sharon Fridman, Dominik Borucki, Katie Duck, Eva Guerrero o Helena Golab, la danza ha creado en ella una base de conciencia corporal, registros y calidad de movimiento que refuerzan significativamente su presencia escénica.
Su experiencia laboral se desarrolla principalmente en los márgenes del mercado, donde tienen cabida otras formas de hacer. En 2010 fundó la compañía Alter Consciens junto a Begoña Grande e Igor Domsac, apostando por un teatro alternativo de carácter propio y arriesgado. Asimismo, ha colaborado con diversas compañías y directores en proyectos de sala, calle y performance.
En el mundo audiovisual ha participado en varios proyectos, trabajando a las órdenes de Óscar Martín en su largometraje interactivo Hezomagari. Además, desde su propia compañía creó el documental Ecotonia, la semilla de la vida, sobre la gestación y parto de su primer hijo, y recientemente ha protagonizado el largometraje Exilio. En su faceta como poeta, resultó ganadora del Poetry Slam La Palma en 2019 y obtuvo el segundo puesto en la final de Canarias.